Este despropósito democrático, y que unos magistrados elegidos a dedo por partidos políticos -que además de las diferencias ideológicas de partida acumulan fobias personales entre ellos- puedan anular ese cúmulo de acciones democráticas de instituciones y personas lo es, evidencia que la perversión del funcionamiento de las instituciones devalúa la democracia.
Sin embargo, el mandato de cuatro de esos magistrados -el artículo 159.3 de la Constitución lo regula- venció en diciembre de 2007, además de que otro magistrado falleció hace casi un año y no ha sido sustituido.
La política y la instrumentalización partidista de las instituciones y la ambición político-mediática de algunos magistrados han finiquitado el Tribunal Constitucional en su modelo actual.
Como la imposición de las tesis uniformadoras de un modelo de Estado nacional único ha ido laminando de la Constitución los resortes que hubieran podido interpretar una organización plurinacional del Estado.
Source:
http://www.noticiasdenavarra.com/2010/04/22/opinion/mesa-de-redaccion/el-tribunal-constitucional
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